jueves, 6 de noviembre de 2025

Punto de Quiebre: La amenaza existencial de la extrema derecha para la democracia en el Perú

 


La llegada de un proyecto político de extrema derecha al Perú, encarnado en un candidato, trasciende la mera alternancia en el poder para erigirse en un catalizador de transformaciones estructurales de consecuencias potencialmente traumáticas. Lejos de sustentarse en un debate programático riguroso, su estrategia se articula mediante mecanismos de manipulación emocional ampliamente documentados por la ciencia política: la instrumentalización de la fe, transformando creencias espirituales en un arma de cohesión identitaria y exclusión; la apelación a un nacionalismo sentimental que fabrica un pasado idílico y homogéneo, una "edad de oro" que nunca existió, para capitalizar el anhelo de seguridad en un mundo percibido como hostil; y la explotación cínicamente calculada de la precariedad material, ofreciendo soluciones simplistas y chivos expiatorios, como el migrante o el "otro" político, para problemas complejos.

Frente a quien intente equiparar esta crítica con una mera diferencia ideológica, debe quedar claro: el rechazo a estos métodos no es una postura partidaria, sino una defensa de los principios básicos de la deliberación democrática, que exigen propuestas verificables y no solo consignas emocionales.

Este modus operandi, que parasita el legítimo descontento ciudadano, no es un efecto colateral, sino el núcleo de su praxis, cuyo impacto medible sería una polarización societal extrema, la erosión deliberada de consensos en derechos humanos, diversidad y equidad, presentados como "ideologías foráneas", y la sustitución del disenso democrático por una lógica de confrontación permanente basada en un nacionalismo excluyente y un conservadurismo social agresivo.

Ante la inevitable acusación de "elitismo" por señalar estos riesgos, la réplica es contundente: el verdadero desprecio por el ciudadano común consiste en subestimar su inteligencia, creyendo que solo responde a estímulos viscerales y no a argumentos sustanciales; la verdadera soberanía popular se ejerce con información veraz, no con ilusiones fabricadas.

Afrontar que este proyecto despertaría una resistencia feroz no es una hipótesis, sino una certeza deducible de la realidad peruana: un país con una sociedad civil vibrante y una memoria histórica de lucha contra el autoritarismo. La colisión entre este proyecto y la resistencia que genera configuraría un escenario volátil donde la fractura social, ya palpable en el odio visceral que los peruanos se profesan por diferencias políticas, se exacerbaría hasta el paroxismo, llevando a la ya frágil democracia peruana a un punto de quiebre cuyas consecuencias serían, por primera vez en décadas, genuinamente impredecibles.


Punto de Quiebre: La amenaza existencial de la extrema derecha para la democracia en el Perú

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